Un texto es una composición de signos codificados en un sistema de escritura que forma una unidad de sentido. También es una composición de caracteres imprimibles (con grafema) generados por un algoritmo de cifrado que, aunque no tienen sentido para cualquier persona, sí puede ser descifrado por su destinatario original. En otras palabras, un texto es un entramado de signos con una intención comunicativa que adquiriendo contexto.

Características o propiedades de un texto
Todo texto necesariamente posee las siguientes propiedades:
- Cohesión. Un texto cohesionado es aquel cuyas partes (palabras, oraciones y párrafos) se encuentran unidas lógicamente entre sí, es decir, que de la lectura de una parte se puede ir a la siguiente de manera ordenada, racional y secuencial. La falta de cohesión hace que los textos salten de una cosa a otra, sin ton ni son.
- Coherencia. Los textos deben ser coherentes, lo cual significa que deben centrarse en un tema o tópico, sea el que sea. Un texto debería avanzar de a poco hacia la composición de una idea global o general, a través de la exposición de ideas más puntuales o sencillas. Al final de la lectura de un texto coherente, uno debería poder explicar de qué trata.
- Significado. Todo texto posee un significado que debe recuperar el lector. La escritura nunca carece de significado, pues de ser así no tendría nada que comunicar y la lectura sería imposible.
- Progresividad. Un texto ofrece su contenido de manera progresiva, es decir, poco a poco, una oración a la vez. Por eso, para saber todo lo que dice, debemos leerlo completo, pues a medida que avanzamos en la lectura vamos descifrando más y más el contenido de su mensaje.
- Intencionalidad. Todo texto es escrito con alguna intención comunicativa, es decir, con algún propósito en mente, ya sea servir de recordatorio, decirle a otra persona que haga algo o simplemente entretener. Sea como sea, dicha intención configurará el texto y hará que el emisor emplee unos u otros recursos en su composición.
- Adecuación. Todo texto debe adaptarse a una serie de códigos y preceptos que sean comunes con su receptor, de manera que este pueda entenderlo y descifrar su contenido. Esto pasa por el modo de uso del lenguaje, así como por las convenciones del género, entre otras cosas.
- Contexto. Todo texto forma parte de una situación comunicativa, es decir, un contexto o circunstancia que a menudo determina muchos de sus significados. Se trata del lugar y el momento específicos en que el texto es producido.
